Concurso Acreedores

El concurso de acreedores es el procedimiento judicial por el cual se procura que un deudor en situación de insolvencia haga frente, en la medida de sus posibilidades, a sus deudas con acreedores.

Finalidad:

-Alternativas de pago, para permitir la continuidad de la actividad.

-Una solución de pago parcial pero igualitaria para todos los deudores, respetando el orden legal de prelación de créditos.

-La liquidación del patrimonio del deudor para aplicarlo al pago de deudas.

Como mecanismo de satisfacción de deudas garantiza que los múltiples acreedores cobren en igualdad de condiciones. Este principio es el llamado por conditio creditorum, e impide que el primero en reclamar perjudique las expectativas de cobro del resto.

Como solución de segunda oportunidad se orienta a la continuidad de la actividad económica. Se trata de prevenir así el impacto social que puede tener la quiebra de una empresa.

Como herramienta de protección social hace prevalecer el cobro de determinados créditos. Así, los trabajadores y la Administración Pública gozan de cierta prioridad, que merma la lesión derivada de la insolvencia.

¿Tipos de concursos de acreedores?

El concurso puede declararse a instancia del propio deudor o de sus acreedores. En el primer caso se habla del concurso voluntario, mientras que el segundo es el concurso necesario.

El concurso voluntario debe presentarlo el propio empresario en plazo de dos meses desde que conozca su insolvencia.

El concurso necesario lo presenta un acreedor cuando haya intentado cobrar una deuda infructuosamente. También pueden solicitarlo los socios de la propia compañía.

En cualquier caso, deberá acreditarse la situación ruinosa de la compañía, aportándose:

Una memoria económica.

Un inventario de bienes y derechos.

Una lista de acreedores.

Estos documentos son fundamentales para valorar la procedencia del concurso.

También se utilizarán para determinar las masas activa y pasiva-

Las fases del concurso de acreedores

El concurso de acreedores se divide en cuatro fases. Sin embargo no tienen por qué concurrir todas, y en caso de reapertura se volverá a la tercera de ellas.

Cada concurso sigue unos cauces particulares, y mientras en unos casos se podrá evitar mediante un acuerdo de refinanciación (a través de lo que se conoce como preconcurso de acreedores) en otros será necesaria la liquidación de la sociedad.

Estas fases son:

-Actos previos.

-Fase común.

-Fase de resolución.

-Calificación del concurso.

Actos previos

Incluyen la solicitud de iniciación, la documentación de las circunstancias y los primeros pasos procesales.

Así, se pueden solicitar medidas cautelares y conduce al auto de admisión a trámite, que abre la fase común.

Fase común

Se inicia con la declaración del concurso. Despliega ciertas obligaciones sobre el deudor, los acreedores y las relaciones jurídicas de ambos.

Respecto al deudor, le impone la obligación de colaboración y limita sus facultades patrimoniales. En los concursos voluntarios necesitará la autorización de la administración concursal para disponer de su patrimonio. Pero si el concurso es necesario, la administración concursal lo sustituirá para ejercitar actos de disposición.

Respecto a los acreedores, limita su capacidad de reclamación. Durante esta fase las ejecuciones quedan paralizadas, ya que se trata de conservar el patrimonio para respetar el orden de prelación de créditos y el principio par conditio creditorum. Por tanto, tampoco se pueden presentar nuevas demandas.

El objetivo de la fase común es determinar el alcance del concurso. A la vez, trata de preservar el patrimonio del deudor para que se pueda aplicar al convenio o liquidación. Esta fase se cierra con la elaboración de un informe de la administración concursal.